Tanto tiempo. Cuando apenas amanecía, podría ya haber adivinado el porvenir de esas redes. Era evidente que se volverían indestructibles; forjadas de madrugadas repletas de sintonía y borracha felicidad. Los inviernos, abrazados a las paredes de la guarida que se animara a encerrarnos, y los veranos, ante la agonía de una terraza que desbordaba de risa psicópata.
Duele el tiempo, duelen las agujas. Duelen las manos de tanto usar la tijera.
Un nuevo reto asoma, y ya no se si puedo adivinar con certezas el porvenir.
Pero quién dice, no hay mal que por bien no venga. Es potable aferrarnos de frases prefabricadas, dignas de horas de revistas y cortes de pelo, por ejemplo, en el barrio de Palermo; y esas viejas detestables, que hoy hablan por mí.
Tanto tiempo. Cuando casi ni lo creía, el humo ya no se intrometía en mi camino. Dejaba la saliva humana por el llanto, proveniente de una risa casi contemporánea. Grave error y otra vez a endurecer las redes (mientras cada espectador así lo requiera, millones de situaciones se verán alteradas e invertidas en cualquier espejo. Por ello es entendible que el fuego que nace desde adentro haga más daño en mi que el originado allá afuera. Así mirás vos, o cualquiera, y ríen juntos de este intento de ensayo. Pero yo soy un espectador más)
Tanto tiempo. Cuando más lejos nos perdíamos, más nos pensabamos. No hay perdones, solamente elegimos. Hay elecciones, hay egoísmos. Y la distancia es la consecuencia más pura que encuentro al respecto. Todos los cuatros me remontaban a aquél primero, y éste último me remontó a la nada, y la nada eras vos. Así que nada había cambiado. De todos modos los extremos no llegaron jamás a estar sellados, así que no hubo que romper ninguna red, más que el propio orgullo. A tiempo una vez más.
Tanto tiempo, y muchas de esas caras aún me resultan desconocidas, algunas detestables y otras ni siquiera las veo.
Ha pasado tanto tiempo y emanan de mí tantas otras cosas. Es muy extraño que luego de miles y miles de bombardeos, al revisar el suelo, encuentre siempre al mismo herido. Y el herido no es más que otro tipo de red.
Llegará un día (cercano, no lo duden) en que las manos estén curtidas de tanta tijera, y las redes, desvaneciéndose, no sentirán la fricción. Ese día, al despedir la luz de mi habitación, sabré mi porción de humanidad libre, cuerpomenteialma. Ese día empezaré nuevamente, hasta volver al mismo lugar.
5 comments:
siempre es un gusto leerte
movilizante?
sí.
es la primera vez que "publico mi comentario" acá, QUE emoción.
un beso
No hay perdones, solamente elegimos. Hay elecciones, hay egoísmos. Y la distancia es la consecuencia más pura que encuentro al respecto.
yo creo que nos pasa a todos, y entiendo que depseus de tanto tiempo de ser un escolar y de pasar las cosas que en esas aulas habran pasado hoy estes un poco nostalgico, el tema es que nunca vas a decirlo jaja o no se a mi me gusto cmuho esto que escribiste y hoy al fin me sente a leerlo y fue un gusto, como cada charla de estos años de conocernos.
un beso gui, que estes muy bien
un placer primo, como siempre.
la verdad que si, como dijieron arriba, un gusto leerte...
está bueenisimo este ultimo, me sorprende que lo haya escrito un chico de tu edad..
un besaso guido, que andes bieen
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