Saturday, May 13, 2006

HAY QUE ESCRIBIR CON LA PLUMA ENTRE DIENTES, CUCHILLO EN LA MANO..



Tuesday, May 09, 2006

Ese día.

Cuando divague ya entre los vientos, y visite los sitios más inaccesibles de las praderas, mi trabajo quedará terminado. Esperaré haber utilizado siempre buena madera, pero sobre todo, el no haber callado nunca. No haber ocultado el quiebre de mi corazón, ni haber desperdiciado el trayecto de las agujas. Que mi arte algún día trascienda, y que allí mismo me acompañen las mismas luces que lo hicieron desde que emprendí este viaje.
No quiero dejar heridas abiertas, ni quiero que ese día las negras tinieblas sean dueñas del cielo. Quiero que estés ahí, y saber que algún día vos también te vas a abrir, lentamente, de par en par. Entenderé que el egoísmo y los celos siempre son obstáculos, y que mi enfermiza obsesión no debe influír en las sensaciones que me genere tu felicidad, sea con quien sea.
Me gustaría retomar pequeños fragmentos en los cuales me apoyé mientras el sol iluminaba, y que luego, con el humo y la velocidad de la ciudad, dejé en un segundo plano.
Que tal momento me encuentre rebalsando en alegrías, con melodías simples y lenguajes entendibles. Simpleza, honestidad y expresión, y una historia que seguramente quedará como recuerdo adolescente.
Quiero ver sobre el espejo una figura sin deudas, orgullosa de quien la antecede y orgullosa de los que vendrán. Amigo de mis amigos, hermano de mis hermanos.
Con el cuerpo lleno de vida, la mente llena de chispa, y mi nombre conviviendo a diario en la poesía de quienes aprecio.

- Entonces me acosté sobre el sillón. Preparé mi frazada preferida, y acomodé la nuca sobre la almohada. Elegí aquel disco, estandarte de las aguas que supe nadar. Cerré los ojos, mi mano quedó colgando. Y pensé:

Cuando divague ya entre los vientos...